Cultura

La Orquesta Sinfónica Juvenil Carlos Chávez, presentó su programa 5, dentro de la Primera Temporada de Conciertos 2013

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Precisión e intensidad, son dos de los elementos centrales que distinguen a las presentaciones de la Orquesta Sinfónica Juvenil Carlos Chávez, que demostró estos atributos en la primera presentación de la serie que realizará este 2013; la función tuvo como sede el auditorio Blas Galindo, del Centro Nacional de las Artes, el 24 de marzo.

En esta ocasión, el ensamble contó con la participación de los directores Marcos Escalante, David Pérez, Manuel Piñera, María Esperanza de Velasco y Jacob Tapia, becarios del Taller de Dirección Orquestal del Sistema Nacional de Fomento Musical;  acorde a  una de las dinámicas que sigue la Orquesta en el proceso de preparación de sus integrantes, en cuanto a la conducción se refiere.

El programa incluyó la Obertura Las avispas, de Ralph Vaughan Williams; la Suite No. 1 de Peer Gynt, Op. 46, de Edvard Grieg; Sinfonía No. 1 en re mayor y la Sinfonía No. 101 en re mayor, El reloj, ambas de Franz Joseph Haydn.

Organizados casi de manera secuencial, los conductores invitados en esta ocasión, de máximo 20 años, contribuyeron con su emotividad y entrega al desarrollo de la presentación, a la que se sumó el mérito interpretativo del resto de los integrantes de la Sinfónica Carlos Chávez.

Una de las composiciones ejecutadas que más impacto causó en el público, fue Las avispas, de Ralph Vaughan Williams, composición con características elocuentemente complicadas en su ejecución, pero al mismo tiempo, con una viveza que atrapa desde el inicio hasta final.

Se trató de una de las interpretaciones que más aplausos arrancó de los asistentes al Auditorio Blas Galindo del Cenart, en lo que fue el preludio para la presentación de la Suite No. 1 de Peer Gynt, Op. 46, de Edvard Grieg, composición que forma parte de las 26 secciones que se incluyen en ella.

De belleza pasmosa y complejidad en sus pasajes, esta composición sirvió para que, los integrantes de la Orquesta, demostraran el nivel técnico que han alcanzado, pues su ejecución implica tanto precisión como intensidad emotiva, elementos que fueron desarrollados sin dificultades por el ensamble.

Para la segunda sección del recital, se presentó la Sinfonía No. 101 en re mayor, El reloj,  de Franz Joseph Haydn –obra que es la novena de las doce llamadas Sinfonías de Londres–, la cual atribuye su segundo nombre al hecho de que en el segundo movimiento se incluye el ritmo del tic-tac de ese mecanismo. Se trata de una de las composiciones más bellas del repertorio del compositor austriaco, cuya innegable vigencia se hace evidente por los imaginativos pasajes sonoros que la integran.

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