Guillermo Arriaga, un siglo en movimiento

- La Secretaría de Cultura del Gobierno de México conmemora su legado con homenajes, una exposición documental, un libro conmemorativo y la incorporación de su fondo al nuevo repositorio digital del INBAL
- El 1 de septiembre, durante la final del Premio Nacional de Danza Guillermo Arriaga, la Compañía Nacional de Danza presenta el remontaje de Zapata
- Su memoria se resguarda en un fondo documental de 18 mil 600 piezas, integrado por fotografías, bocetos, partituras, programas de mano, documentos familiares y registros de su trayectoria artística
Sobre una mesa descansan fotografías, bocetos, partituras, programas de mano y documentos familiares. Una pesada falda roja permanece intacta después de décadas de funciones. Son apenas algunas piezas del Fondo Documental Guillermo Arriaga. A cien años del nacimiento del artista, los objetos cuentan la historia de un creador cuya obra sigue en movimiento y cuya memoria se mantiene activa.
Guillermo Arriaga (Ciudad de México, 4 de julio de 1926–3 de enero de 2014) ocupa un lugar excepcional en la historia cultural del país: fue bailarín, coreógrafo, maestro, promotor cultural, creador de instituciones y uno de los principales impulsores de la preservación de la memoria dancística en México. Su formación artística incluyó estudios de danza, teatro, música, historia del arte y arqueología, disciplinas que marcaron el carácter interdisciplinario de su obra.
Su legado traspasa la coreografía y abarca la formación de generaciones de bailarines, la consolidación institucional de la danza, la creación del Premio Nacional de Danza que hoy lleva su nombre y un acervo documental integrado por 18 mil 600 piezas que revelan nuevas facetas de su vida y obra.
La secretaria de Cultura del Gobierno de México, Claudia Curiel de Icaza, destacó que el centenario de Guillermo Arriaga permite reconocer no solo a un coreógrafo fundamental, sino a un creador que entendió la danza como creación, archivo, institución y memoria viva.
“Guillermo Arriaga sigue en movimiento: en los cuerpos que interpretaron sus obras, en las nuevas generaciones que participan y crean en el premio que lleva su nombre, y en un fondo documental de 18 mil 600 piezas que permitirá abrir su memoria a más públicos. Preservar estos archivos es también cuidar la historia de la danza mexicana y asegurar que sus obras, sus preguntas y su fuerza escénica sigan dialogando con el presente”, señaló.
Para conmemorar el centenario, la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), la Coordinación Nacional de Danza y el Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de la Danza José Limón (CENIDI Danza), desarrolla una serie de actividades que incluyen un homenaje en el Palacio de Bellas Artes, una exposición documental en el marco del XLIII Premio Nacional de Danza Guillermo Arriaga, Concurso de Creación Coreográfica Contemporánea INBAL-UAM, el remontaje de Zapata por la Compañía Nacional de Danza durante la final del certamen, la publicación de un libro conmemorativo sobre el premio y la incorporación de su fondo documental al nuevo repositorio digital del INBAL.
La danza como identidad nacional
Para la especialista en la historia de la danza moderna mexicana Margarita Tortajada Quiroz, Guillermo Arriaga fue una figura decisiva en la construcción de un lenguaje escénico capaz de expresar la identidad nacional. “Era representar a la patria en el cuerpo individual de los bailarines, pero hablar del gran cuerpo social de México”, explica al referirse a Zapata, coreografía estrenada en 1953 durante el IV Festival Mundial de la Juventud, en Bucarest, Rumania, con música de José Pablo Moncayo y escenografía de Miguel Covarrubias, obra emblemática de la danza moderna nacionalista.
La investigadora participará el 7 de julio de 2026 en la mesa de reflexión “Centenario de Guillermo Arriaga”, organizada en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes como parte de la temporada “Actividades Académicas. 80 Movimientos”, considera que la obra sintetiza el espíritu de toda una generación y mantiene plena vigencia.
Convencida de que la historia de la danza también se aprende desde la experiencia corporal, Tortajada procura que sus estudiantes conozcan la coreografía Zapata, a través de libros o referencias históricas, pero también en la práctica. “Es importante que puedan experimentarla por ellos mismos”, pues así es posible comprender la técnica, la expresividad y la musicalidad que distinguieron a la danza moderna nacionalista.
Un archivo para reconstruir una vida
En la mesa del CENIDI Danza, una selección del archivo de Guillermo Arriaga despliega fragmentos de una vida de 87 años: fotografías familiares, documentos del siglo XIX, bocetos, programas de mano, partituras, imágenes de sus primeras obras y registros de su obra emblema. Dichos materiales integran el Fondo Documental Guillermo Arriaga, uno de los acervos más importantes que resguarda.
Su carrera como intérprete comenzó de manera inesperada: en 1949 sustituyó a un bailarín lesionado en La balada de la luna y el venado, de Ana Mérida. Aquel debut improvisado marcó el inicio de una trayectoria que transformó la danza mexicana.
Para la bibliotecóloga responsable del procesamiento del fondo, Nahomi Velázquez, cada documento reconstruye una faceta distinta del creador. «Se descubre mucho más que un coreógrafo. Aparecen el compositor, el escritor, el promotor cultural y el hombre que tuvo la visión de preservar su propia memoria».
La revisión de sus relatos manuscritos también deja ver a un Arriaga cercano, inquieto y divertido. “Cuando leo sus relatos descubro a una persona muy dinámica, con un gran sentido del humor”, agrega Velázquez.
Después de varios años de estabilización, clasificación y catalogación de los 18 mil 600 documentos que integran el acervo, Velázquez ha identificado hallazgos que enriquecen la biografía del artista. Entre ellos sobresalen documentos familiares que permiten seguir la historia de varias generaciones de los Arriaga y comprender su entorno.
El archivo también revela una faceta poco conocida: la musical. Escribió alrededor de dos mil canciones, muchas de ellas inéditas. Una de las pocas que llegó al público fue Cómo haré para entender, interpretada por Camilo Sesto con acompañamiento de mariachi durante la década de 1970, muestra de una creatividad que se extendía mucho más allá de los escenarios de la danza.
La revisión del fondo también reconstruye el proceso creativo de su coreografía más emblemática. «Guillermo Arriaga tomó como inspiración al bailarín José Limón, a La trinchera, de José Clemente Orozco, y a un mural de Pedro Coronel; reunió todos esos elementos para dar forma a Zapata«, explica Velázquez. El trabajo documental reflexiona sobre cómo la danza, la pintura y la historia nacional confluyeron en una de las obras fundamentales de la danza moderna mexicana.
Un archivo que danza
Actualmente, el CENIDI Danza resguarda más de 70 fondos documentales, integrados por alrededor de 300 mil documentos únicos, lo que lo convierte en el acervo especializado en danza más importante de América Latina.
El caso de Guillermo Arriaga tiene una dimensión simbólica: el artista que impulsó la preservación de la memoria de la danza y es hoy uno de los fondos documentales emblemáticos: el CENIDI Danza. La documentación la coordina Aarón Lozano Aguilar, quien subraya que no solo se conservan: también se organizan, catalogan y digitalizan para transformarlos en conocimiento accesible.
Como parte del centenario de Guillermo Arriaga, el fondo documental que lleva su nombre es uno de los primeros en incorporarse al nuevo repositorio digital del INBAL, plataforma que permite consultar imágenes, documentos, audios y videos de distintos acervos institucionales. Se prevé que quede en línea en 2026, como parte de las celebraciones por los 80 años del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura.
Además, el CENIDI Danza prepara, en colaboración con la Coordinación Nacional de Danza, una nueva exposición documental que se prevé esté lista en septiembre en el Teatro de la Danza Guillermina Bravo, en el marco del Premio Nacional de Danza Guillermo Arriaga, XLIII Concurso de Creación Coreográfica Contemporánea INBAL-UAM 2026.
La muestra, coordinada, investigada y curada por Nahomi Velázquez. A partir de documentos, fotografías, programas de mano, bocetos, manuscritos y piezas inéditas del Fondo Documental Guillermo Arriaga, ofrece un recorrido por seis ejes temáticos: niñez, juventud y madurez; inicios en la danza; obras coreográficas; Zapata, un hito en la danza mexicana; funcionario y promotor cultural; y otras facetas, apartado que permitirá acercarse a su trabajo como compositor y escritor; retomará y ampliará la exposición “Guillermo Arriaga: Archivo vivo de la danza”, que se presentó en 2025 en la Biblioteca de las Artes.
El programa conmemorativo contempla además el remontaje de Zapata por la Compañía Nacional de Danza, bajo la dirección artística de Erick Rodríguez. La presentación tendrá lugar el 1 de septiembre, durante la etapa final del Premio Nacional de Danza Guillermo Arriaga, XLIII Concurso de Creación Coreográfica Contemporánea INBAL-UAM, en el Palacio de Bellas Artes.
Como parte del programa conmemorativo, el INBAL publicará en noviembre un libro dedicado al Premio Nacional de Danza Guillermo Arriaga, investigación realizada por Margarita Tortajada, que reúne el trabajo de las y los participantes del certamen durante los últimos 22 años.
La memoria del escenario
Si alguien puede hablar del legado de Guillermo Arriaga desde el cuerpo es Cora Flores. Bailarina, coreógrafa, maestra y una de las intérpretes más representativas de Zapata, recuerda que llegó inesperadamente a esa coreografía: provenía del ballet clásico y nunca había trabajado con Arriaga. “Siempre le preguntaba a Guillermo: ‘¿Por qué me hablaste a mí?’, y siempre me respondía: ‘Ya se me olvidó’”, comenta.
Con el tiempo, Flores se convirtió –como ella misma afirma– en la bailarina que más veces interpretó Zapata, tanto en México como en el extranjero, e incluso participó en su remontaje para la compañía de Alicia Alonso, en Cuba.
La maestra, quien recibe un homenaje el próximo 18 de julio, a las 12 h, en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, junto con Valentina Castro y Sonia Amelio, considera que la fuerza de Zapata reside en la coreografía y en la intensidad emocional que exige a sus intérpretes. “Cada vez que la bailaba lloraba de verdad. Zapata muere y yo lo tengo cargando en el piso, llorando de a deveras”.
También recuerda que Arriaga privilegiaba la interpretación por encima del virtuosismo técnico: “En aquella época la técnica no era como ahora; lo que buscaba el maestro era la expresión”.
Cora Flores conserva todavía una pesada falda roja con la que interpretó durante años a la Madre Tierra, pieza textil que no se ha desgastado con el paso del tiempo. También permanecen intactas las cadenas y cananas utilizadas en escena, atavíos que formaron parte de una de las interpretaciones más emblemáticas de la obra.
Dichos elementos, junto con el vestuario utilizado por Guillermo Arriaga en Zapata, forman parte del diseño concebido por Miguel Covarrubias para la coreografía y serán integrados en la exposición documental que el CENIDI Danza prepara.
La Secretaría de Cultura del Gobierno de México refrenda su compromiso con la preservación, investigación y difusión de la memoria dancística nacional, así como con el reconocimiento de las figuras que han contribuido a construir uno de los capítulos más luminosos de la danza mexicana.