Alimental mundo: más allá de poner comida en la mesa

Por Fiona Grappin Morante / Estudiante de Licenciatura en Nutrición de Anáhuac Puebla
Cada 16 de octubre conmemoramos el Día Mundial de la Alimentación. Es una fecha que suele asociarse con la importancia de llevar una alimentación saludable, consumir alimentos nutritivos o evitar el desperdicio. Sin embargo, considero que su significado va mucho más allá de nuestras decisiones individuales frente al plato. Esta fecha nos invita a preguntarnos algo fundamental: ¿Qué significa realmente garantizar que todas las personas puedan alimentarse de manera adecuada?
El origen de esta conmemoración resulta particularmente significativo. El 16 de octubre de 1945 se fundó la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), y en 1979 sus Estados miembros establecieron esta fecha como el Día Mundial de la Alimentación. La primera celebración se realizó en 1981, con el propósito de aumentar la conciencia sobre el hambre, la malnutrición y la necesidad de fortalecer la seguridad alimentaria. (FAOHome)
Han pasado más de cuatro décadas desde entonces. Hemos desarrollado nuevas tecnologías agrícolas, mejores métodos de conservación, sistemas de distribución más eficientes y una mayor comprensión de la relación entre alimentación y salud. A pesar de ello, el problema está lejos de resolverse. El informe The State of Food Security and Nutrition in the World 2026 estima que 645 millones de personas enfrentaron hambre durante 2025 y que aproximadamente 2.69 mil millones de personas no pudieron costear una alimentación saludable. (FAOHome)
Estos datos nos obligan a reconsiderar qué entendemos por seguridad alimentaria. No significa simplemente que existan alimentos suficientes. La FAO la define como una situación en la que todas las personas tienen, en todo momento, acceso físico, social y económico a alimentos suficientes, seguros y nutritivos que satisfagan sus necesidades y preferencias para llevar una vida activa y saludable. Esto implica considerar cuatro dimensiones: disponibilidad, acceso, utilización y estabilidad. (AGROVOC)
En otras palabras, podemos tener alimentos en un supermercado y, al mismo tiempo, tener personas que no pueden comprarlos. Podemos producir grandes cantidades de alimentos y, aun así, tener comunidades que enfrentan dificultades para acceder a una alimentación adecuada. La seguridad alimentaria, por lo tanto, no puede analizarse únicamente desde la producción: también requiere preguntarnos quién puede acceder a los alimentos, qué calidad tienen, cómo se distribuyen y qué tan sostenible es el sistema que los produce.
Existe además una contradicción que resulta difícil ignorar: mientras millones de personas enfrentan hambre o no pueden acceder económicamente a una alimentación saludable, una cantidad enorme de alimentos termina desperdiciándose. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente estimó que en 2022 se desperdiciaron aproximadamente 1.05 mil millones de toneladas de alimentos, equivalentes a casi una quinta parte de los alimentos disponibles para los consumidores. El desperdicio se produjo en hogares, establecimientos de servicios de alimentación y comercios. (WeDocs)
Por eso, hablar de desperdicio de alimentos no debería reducirse a decirle al consumidor que “no tire comida”. El problema requiere responsabilidad a lo largo de toda la cadena alimentaria. También implica revisar cómo producimos, almacenamos, transportamos, comercializamos y consumimos nuestros alimentos. Reducir el desperdicio significa aprovechar mejor los recursos naturales, económicos y humanos que hicieron posible que ese alimento llegara hasta nosotros.
Desde la Nutrición Poblacional, esta problemática adquiere todavía mayor relevancia. La alimentación no puede separarse de las condiciones sociales y económicas en las que viven las personas. Las necesidades tampoco son iguales durante toda la vida. La infancia temprana es una etapa especialmente sensible para el crecimiento y desarrollo, mientras que en la adultez mayor pueden presentarse barreras económicas, físicas o sociales que dificulten el acceso, preparación y consumo de alimentos adecuados. Garantizar una alimentación suficiente y nutritiva requiere, por lo tanto, considerar las necesidades de las personas a lo largo de todo el curso de vida.
Como futuros profesionales de la Nutrición, nuestra responsabilidad tampoco debería limitarse al consultorio. Necesitamos comprender que detrás de cada elección alimentaria existen factores económicos, culturales, ambientales y sociales. Por ello, la formación integral, el liderazgo con sentido trascendente y la apertura al diálogo son elementos fundamentales para preparar profesionales capaces de responder a los retos alimentarios actuales. Desde la Universidad Anáhuac Puebla, formar nutriólogos con una visión científica, humana y social significa entender que nuestra profesión también tiene un compromiso con la comunidad y con los desafíos que enfrenta la sociedad.
Quizá por eso el lema del Día Mundial de la Alimentación 2026 resulta tan oportuno: “Innovar hoy para nutrir mañana”. La innovación no debe entenderse únicamente como tecnología. También puede significar encontrar nuevas formas de reducir el desperdicio, mejorar la distribución de alimentos, hacer más accesibles las dietas saludables, proteger los recursos naturales y desarrollar soluciones que respondan a las necesidades de las poblaciones más vulnerables. (FAOHome)
El Día Mundial de la Alimentación no debería ser solamente una fecha para recordar que necesitamos comer mejor. Debería ser una oportunidad para preguntarnos qué estamos haciendo para que otras personas también tengan esa posibilidad.
Después de más de 40 años de conmemorar esta fecha, el reto sigue vigente: no basta con producir alimentos; necesitamos construir sistemas capaces de garantizar que sean accesibles, nutritivos, seguros y sostenibles. Porque alimentar al mundo no significa únicamente poner comida sobre una mesa. Significa trabajar para que ninguna persona quede fuera de ella.
Tal vez esa sea la verdadera invitación de este 16 de octubre: innovar hoy, actuar desde nuestra profesión y asumir que el futuro de la alimentación también depende de nuestras decisiones presentes.
Referencias
Food and Agriculture Organization of the United Nations. (2026). The State of Food Security and Nutrition in the World 2026: Understanding and addressing the high cost of a healthy diet. FAO. https://www.fao.org/publications/fao-flagship-publications/the-state-of-food-security-and-nutrition-in-the-world
Food and Agriculture Organization of the United Nations. (2026). World Food Day 2026: Innovate today. Nourish tomorrow. FAO. https://www.fao.org/world-food-day/en/
Food and Agriculture Organization of the United Nations. (2025). The State of Food Security and Nutrition in the World 2025. FAO. https://www.fao.org/policy-support/home/the-state-of-food-security-and-nutrition-in-the-world-2025/
Food and Agriculture Organization of the United Nations. (2024). Ensuring food security: Why agency and sustainability matter. FAO. https://www.fao.org/cfs/cfs-hlpe/insights/news-insights/news-detail/ensuring-food-security–why-agency-and-sustainability-matter/en
United Nations Environment Programme. (2024). Food Waste Index Report 2024. UNEP. https://www.unep.org/resources/publication/food-waste-index-report-2024
United Nations Environment Programme. (2024, March 27). World squanders over 1 billion meals a day – UN report. UNEP. https://www.unep.org/news-and-stories/press-release/world-squanders-over-1-billion-meals-day-un-report