¡Acelera Checo! La Fórmula 1, el dinero y la Actuaría en una carrera donde cada decisión cuenta

Por la Dra. Angélica María Tenahua Cadena/ Coordinadora de la licenciatura en Actuaría de la Anáhuac Puebla

 

Imagina que estás en el Autódromo Hermanos Rodríguez este domingo 1 de noviembre. Suenan los motores, las gradas vibran y miles de aficionados esperan el momento de ver a los mejores pilotos del mundo lanzarse a toda velocidad. Entre banderas, porras y el tradicional grito de “¡Vamos, Checo!”, comienza una competencia en la que un segundo puede cambiarlo todo. Pero mientras nosotros disfrutamos la emoción, detrás de cada monoplaza los actuarios nos preguntamos: ¿cuánto riesgo estamos dispuestos a asumir para obtener el mejor resultado?

La Fórmula 1 es mucho más que pisar el acelerador. Imagina a Checo Pérez llegando a una curva a más de 300 kilómetros por hora. Tiene que decidir cuándo frenar, cómo adelantar y qué estrategia seguir. Su equipo, por su parte, analiza los neumáticos, el clima, los tiempos por vuelta y las posibles reacciones de sus rivales. Una decisión puede acercarlo al podio o hacerlo perder posiciones. ¡Y no hay botón de “deshacer”!

Los actuarios utilizamos las matemáticas, la estadística y la probabilidad para estudiar riesgos, estimar consecuencias y ayudar a tomar decisiones informadas. Así como una escudería analiza distintos escenarios antes de elegir una estrategia, un actuario estudia qué podría ocurrir, qué tan probable es y cuánto costaría. No predice mágicamente el futuro, pero ayuda a estar mejor preparados para enfrentarlo. Cuando ocurre un accidente en la pista, además del impacto deportivo, puede haber daños millonarios en el automóvil, gastos médicos, pérdidas económicas y reclamaciones de seguros. Pero los riesgos también existen fuera de la pista: ¿qué pasaría si una tormenta afectara el evento?, ¿cómo se protege la inversión de los patrocinadores? En un deporte donde cada detalle cuesta dinero, calcular los riesgos y cuantificarlos es tan importante como decidir si entra a los pits para cambiar neumáticos o continuar en la pista. Si entra demasiado pronto, podría perder posiciones; si espera demasiado, puede perder el control del auto.

Las cifras también corren a toda velocidad, tan solo para el Gran Premio de la Ciudad de México de 2026 se estima una derrama económica de 21 mil millones de pesos. Como el evento coincide con el Día de Muertos, también puede atraer visitantes que aprovechen para conocer nuestras tradiciones y consumir productos y servicios mexicanos. Para que todo funcione, hay que planear presupuestos, proyectar ingresos, evaluar pérdidas potenciales y tomar decisiones financieras. ¿Te imaginas cuántas operaciones matemáticas hay detrás de una fiesta deportiva de esta magnitud?

El crecimiento de esta pasión en México, se la debemos a Checo Pérez ya que su trayectoria, sus podios y sus victorias con Red Bull ayudaron a que miles de mexicanos se identificaran con la Fórmula 1. Desde el regreso del Gran Premio en 2015, la carrera se ha consolidado como una celebración internacional en la que el orgullo nacional ocupa un lugar especial. La participación de Checo contribuyó a acercar el automovilismo a nuevas generaciones. Su regreso a la parrilla en 2026 con Cadillac añade un nuevo capítulo a esa historia. Pero el legado de Checo también puede inspirar a quienes disfrutan los números, detrás de su desempeño existe un equipo que interpreta información, compara alternativas y evalúa consecuencias. De manera semejante, un actuario puede contribuir a que empresas, empresas y organizadores comprendan mejor sus riesgos y protejan sus recursos. La velocidad pertenece a los pilotos; el análisis del riesgo a los actuarios.

Así que este domingo, cuando veas a Checo acelerar, haz un pequeño experimento: además de preguntarte quién ganará, piensa cuánto cuesta competir, qué puede salir mal y cómo una decisión cambia el resultado. Quizá descubras que la Actuaría no vive únicamente en fórmulas y hojas de cálculo, sino también en el mundo real, donde cada decisión tiene consecuencias y si tú o alguien que conoces tiene pasión por las matemáticas y la fórmula 1, Actuaría puede ser su profesión. Porque en la Fórmula 1, como en la vida, no siempre gana quien acelera más: muchas veces hace la diferencia quien sabe calcular el riesgo antes de tomar la curva.

 

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