Educar(se) más allá de los límites

Educar(se) más allá de los límites

“No hay límites, sólo espejismos”.

Abel Pérez Rojas

Educar(se) más allá de los límites se refiere a las barreras que han sobrepasado algunos seres para generar consciencia entre los demás, a partir del ejemplo y el señalamiento de lo que se considera injusto.

El 11 de junio de 1963, en la esquina del boulevard Phan Dinh Phung y la calle Le Van Duyet, en el centro de la ciudad vietnamita de Saigón (hoy, Ho Chi Minh) y en medio de una manifestación en contra de la represión religiosa del gobierno ultra católico de Ngo Dinh Diem, el monje budista Thich Quang Duc, sin mediar algún gesto de dolor se inmoló.

El periodista David Halberstam escribió sobre la inmolación de Thich Quang:

“Iba a ver la escena de nuevo, pero una vez fue suficiente. Las llamas venían de un ser humano; su cuerpo se marchitaba y secaba lentamente, su cabeza se ennegrecía y carbonizaba. Sentía en el aire el olor de la carne humana quemándose; los seres humanos se queman sorprendentemente rápido. Detrás de mí pude escuchar los sollozos de los vietnamitas que se reunían alrededor. Estaba demasiado horrorizado para llorar, demasiado confundido para tomar notas o hacer preguntas, demasiado desconcertado incluso para pensar… Mientras se quemaba no movió ni un solo músculo, no pronunció ni un sonido, su compostura contrastaba con los lamentos de las personas a su alrededor”.

Fue la firmeza de la decisión de Quang Duc, que cinco monjes más procedieron también a inmolarse antes de concluir 1963.

Para diciembre de ese año, el régimen de Dinh Diem había sido depuesto, se dice que entre otros factores, debido al impacto que causaron las fotografías de  Malcolm Browne y David Halberstam de la inmolación de Thich Quang Duc, en el entonces presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy.

Se cuenta que Kennedy y su círculo más cercano, quienes habían manifestado su apoyo a Ngo Dinh, quedaron tan impactados que decidieron que los días de éste en el gobierno estaban contados. Además, las placas de la idea suicida de Thich Quang dieron un empujón al ánimo de la opinión pública norteamericana en contra de la guerra.

El pasaje aquí descrito quedó grabado en los anales de la historia por el ejemplo que trascendió a la muerte,  no sólo por el impacto en el ánimo internacional del hecho.

Lo que quedó del cadáver de Thich Quang Duc fue reducido a cenizas, menos su corazón; el cual se conserva como una reliquia de compasión.

Si bien el acto de Thich Quang fue visto como un acto de amor entre sus connacionales, en particular entre los monjes budistas, en occidente ciertos sectores lo calificaron como un suceso producto del fanatismo religioso.

Pero, ¿cómo llegó Thich Quang a tener el valor – ¿acaso locura? – para inmolarse por sus ideales? ¿De qué tipo fue la formación que forjó al monje suicida? En verdad ¿calculó el impacto de su suicidio?

Me sigo preguntando ¿cómo obtener la fortaleza de Thich Quang? ¿Habrá sido que “algo” brotó en los años que vivió como ermitaño? ¿Habrá sido en las largas jornadas de ayuno y silencio?

Después de leer la biografía de Thich Quang es imposible encontrar el momento del chispazo que hizo clic en su interior y lo conectó con una realidad que nos es incognoscible por nuestros temores, prejuicios y pilares limitadísimos de lo que es la educación y lo que significa educar(se).

¿Cuándo y dónde se extravió en nuestros sistemas educativos lo que puede significar educar(se) más allá de los límites?

¿Hasta dónde está usted dispuesto a llegar para concientizar sobre un determinado asunto?

*Abel Pérez Rojas, es poeta, comunicador y doctor en Educación Permanente. Dirige Sabersinfin.com.
mail: abelpr5@hotmail.com
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