El pueblo organizado puede garantizar un futuro de paz y justicia: Lirio García

* Los trabajadores organizados pueden enfrentar la pobreza y la desigualdad
Huitzilan de Serdán, Puebla. Frente al incremento de la desigualdad económica y al agravamiento de los conflictos internacionales, la clase trabajadora debe comprender la fuerza que representa su organización y asumir un papel protagónico en la construcción de un futuro más justo para las nuevas generaciones, afirmó Lirio García Córdova, integrante de la Dirección Nacional del Movimiento Antorchista.
“Es la hora de los pueblos del mundo. Es la hora de que la clase trabajadora mundial entienda la fortaleza de su unidad y la grandeza de su tamaño, para que tome el futuro en sus manos”, sostuvo al dirigirse a estudiantes y padres de familia.
La dirigente señaló que el principal obstáculo para millones de familias mexicanas no es la falta de riqueza, sino la forma en que ésta se distribuye. Explicó que el costo de vida continúa aumentando mientras los ingresos de la mayoría de los trabajadores permanecen insuficientes para cubrir las necesidades básicas.
En México, dijo, una familia requiere alrededor de 18 mil 700 pesos mensuales para cubrir sus gastos, mientras que la canasta básica ronda los 10 mil pesos; sin embargo, una gran parte de los hogares debe sostenerse con ingresos cercanos al salario mínimo, situación que obliga a millones de trabajadores a destinar prácticamente todo su ingreso a alimentación, vivienda, transporte, salud y educación.
Esta realidad coincide con diversos estudios nacionales. De acuerdo con el Coneval, una proporción importante de la población ocupada continúa sin percibir ingresos suficientes para adquirir la canasta alimentaria y no alimentaria, mientras que la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) muestra que los hogares de menores ingresos destinan la mayor parte de su presupuesto únicamente a satisfacer necesidades básicas, reduciendo considerablemente su capacidad para ahorrar o mejorar sus condiciones de vida.
Para García Córdova, este panorama demuestra que los problemas sociales no podrán resolverse únicamente mediante programas asistenciales, sino que requieren la participación organizada del pueblo para transformar las condiciones económicas que generan pobreza y desigualdad.
La integrante de la Dirección Nacional del Movimiento Antorchista también advirtió que los problemas económicos se desarrollan en un escenario internacional marcado por una creciente carrera armamentista. Recordó que varios países miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) han acordado elevar su gasto en defensa hasta 5 por ciento de su Producto Interno Bruto, porcentaje impulsado principalmente por las exigencias del gobierno estadounidense, lo que refleja una intensificación de las tensiones geopolíticas.
“Quien invierte en gasto militar no lo hace para guardar las armas, sino para usarlas”, advirtió, al señalar que las amenazas de nuevas confrontaciones con países como Rusia, China, Irán o Corea del Norte incrementan el riesgo de conflictos de mayor escala cuyos costos terminan siendo asumidos por los pueblos trabajadores.
La dirigente explicó que las guerras contemporáneas no sólo provocan pérdidas humanas, sino también inflación, escasez de alimentos, incremento en los precios de la energía, desplazamientos forzados y mayores dificultades económicas para las familias de todo el mundo, incluso en países alejados de los conflictos.
Por ello, sostuvo que el verdadero reto para las nuevas generaciones consiste en construir una sociedad donde sean los trabajadores quienes decidan el rumbo del país y no una minoría que concentra la riqueza y el poder político: “Lo único que puede salvar al mundo es la fortaleza y el tamaño del pueblo organizado”, afirmó. Asimismo, retomó una frase del poeta veracruzano Salvador Díaz Mirón para subrayar que el día en que la clase trabajadora comprenda la fuerza que representa su unidad, será capaz de transformar profundamente la sociedad.
García Córdova llamó a los jóvenes a no limitar su formación al ámbito académico, sino a asumir un compromiso con las causas sociales y con los sectores más humildes de la población. Consideró que el futuro de México dependerá de la capacidad de las nuevas generaciones para organizarse, defender sus derechos y participar activamente en la construcción de un país más justo y equitativo.
Las declaraciones fueron realizadas durante la ceremonia de graduación de las escuelas antorchistas de San Miguel del Progreso, cuya generación llevó por nombre “Es la hora de los pueblos”, en alusión al llamado a fortalecer la organización de la clase trabajadora y su participación en la vida pública.