Empobrecer el lenguaje impide que el pueblo piense: Lirio García

* La poesía desarrolla el pensamiento crítico; por eso, ha sido desplazada

* El arte es una herramienta para combatir la injusticia social 

La reducción del lenguaje a mensajes cada vez más simples, el abandono de la lectura y la pérdida del hábito de reflexionar no son fenómenos aislados, sino que son parte de un modelo que dificulta que las nuevas generaciones desarrollen pensamiento crítico y comprendan con profundidad la realidad que las rodea, afirmó la especialista en literatura Lirio García Córdova, al defender el estudio de la poesía revolucionaria latinoamericana como una herramienta para formar ciudadanos conscientes.

“La verdad es que es toda una política; cada vez somos más incapaces de entender ideas complejas. Ya no hacemos oraciones, ahora ponemos stickers; ya no expresamos ideas, ahora mandamos memes”, señaló al explicar que el empobrecimiento del lenguaje limita también la capacidad de analizar y cuestionar los problemas sociales.

Su planteamiento coincide con diversos diagnósticos internacionales. Los resultados de PISA 2022 muestran que siete de cada 10 estudiantes mexicanos de 15 años no alcanzan el nivel mínimo de comprensión lectora, mientras que la UNESCO advierte que la educación artística fortalece habilidades como la interpretación, la creatividad, la argumentación y el pensamiento crítico, indispensables para la participación democrática y el desarrollo humano.

Para García Córdova, la poesía representa precisamente el ejercicio contrario a la inmediatez que domina las redes sociales y el consumo masivo de contenidos: “La poesía nos impone retos, dificultades y obstáculos que tenemos que vencer; eso nos ayuda a mejorar nuestra capacidad de razonamiento, a ser más inteligentes, más críticos y a tener más argumentos”, afirmó.

Explicó que el valor de la poesía no radica únicamente en su belleza estética, sino en su capacidad para expresar las contradicciones de la sociedad. Recordó que los grandes poetas latinoamericanos del siglo XX escribieron en medio de guerras, dictaduras militares, persecuciones políticas e intervenciones extranjeras, por lo que utilizaron la literatura para denunciar la explotación, defender la soberanía de sus pueblos y dar voz a quienes históricamente habían permanecido marginados.

Durante el siglo XX, América Latina vivió golpes de Estado respaldados por Estados Unidos, la instauración de dictaduras militares y la llamada Operación Cóndor, mediante la cual los servicios de inteligencia de varios países coordinaron la persecución, desaparición y asesinato de miles de opositores políticos. En ese contexto surgió una generación de escritores que convirtió la poesía en una forma de resistencia frente a la represión.

La conferencista recordó que autores como Roque Dalton, en El Salvador; Otto René Castillo, en Guatemala; Jorge Debravo, en Costa Rica, y Nicolás Guillén, en Cuba, asumieron un compromiso abierto con las luchas populares y utilizaron sus versos para denunciar la desigualdad, la pobreza, la explotación y la intervención extranjera. Varios de ellos fueron encarcelados, exiliados o asesinados por sus ideas.

Como ejemplo, citó el poema “Acta”, de Roque Dalton, donde el escritor salvadoreño acusa a la propiedad privada de privar a los trabajadores incluso del fruto de su propio esfuerzo; y recordó que Otto René Castillo fue torturado y asesinado por el ejército guatemalteco debido a su actividad política y cultural. Para García Córdova, estos casos demuestran que “cuando el arte se convierte en un arma educativa, quien lo impulsa llega a ser tan peligroso para el poder como el mejor soldado”.

La también promotora cultural rechazó la idea de que el arte deba mantenerse al margen de la política. Recordó que toda producción artística transmite una visión del mundo y que incluso las grandes industrias culturales responden a intereses económicos e ideológicos: “El arte es política. Todo es política. Sólo no lo ve quien quiere permanecer ciego”, sostuvo al señalar que películas, series, espectáculos y productos culturales contribuyen diariamente a construir determinadas formas de pensar y entender la realidad.

En contraste, explicó que la poesía revolucionaria busca desarrollar una conciencia crítica entre quienes la leen y rescatar la dignidad de los pueblos mediante la palabra. Citó a Pablo Neruda, quien defendía el derecho del poeta a escribir sobre la injusticia y no únicamente sobre los sentimientos individuales, pues —dijo— el artista también tiene la responsabilidad de tomar partido frente al sufrimiento de su pueblo.

Sostuvo que precisamente por esa capacidad transformadora el Movimiento Antorchista ha mantenido durante décadas concursos de declamación, círculos de estudio y actividades culturales dirigidas principalmente a jóvenes, en una época en la que —afirmó— pocas instituciones impulsan la formación artística con un sentido educativo y social: “Nadie como Antorcha está haciendo la labor de rescatar a la poesía del inframundo donde la tienen secuestrada”, expresó al llamar a investigar nuevos autores, ampliar el repertorio de poesía revolucionaria y fortalecer la formación artística como parte de la educación política del pueblo.

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