Las detenciones de “delincuentes”… ¿un triunfo?

delincuencia en pueblaEsta mañana, mientras me preparaba para dirigirme a mi trabajo escuché (solo enciendo la tv para escuchar las noticias, costumbre personal) la dulce voz de una reportera diciendo: “… un éxito el plan de seguridad en la temporada navideña, se logró un promedio de 50 detenciones al día…” en seguida se transmitió la entrevista a no sé qué funcionario, me imagino que era de Seguridad Pública del Estado, quien alegremente daba los resultados de dichos operativos.

Muy bien por el esfuerzo realizado. Es de aplaudirse el gran operativo que se llevó a cabo en estas fechas donde hay mucho dinero circulando por las calles. Es plausible el compromiso de todos aquellos que se esfuerzan en proteger a la ciudadanía de los lacras que solo buscan dañar al prójimo. Los índices de delincuencia en temporadas altas son verdaderamente alarmantes en cualquier parte del mundo, es por ello que se agradece que nuestros gobernantes dirijan esfuerzos que conlleven a un sentimiento de confianza al salir a las calles a realizar nuestras actividades diarias. Aquí es donde, en lo personal, me pongo de pie ante los buenos policías que arriesgan su pellejo por cuidar el nuestro, así como ante los buenos dirigentes que se preocupan por su gente al impulsar este tipo de acciones y muchas otras que se han quedado en las curules como buenas intenciones solamente. De verdad, muchas gracias.

Pero (siempre hay un “pero”) ¿por qué calificar como un éxito la detención de tanto malviviente? Aquí es donde me pondré un poco filoso-fico (filoso y filosófico, para que se entienda); porque no creo que eso pueda calificarse de triunfo, a menos que el objetivo sea el de demostrar que nuestras fuerzas de seguridad son muy rápidas y efectivas en sus estrategias.

Siempre he tenido la idea que el delincuente no nace, se hace. Existen infinidad de circunstancias que pueden orillar a un ser humano a cometer acciones que están fuera de las leyes y normas de la sociedad. Las principales de ellas, según mi humilde opinión son el hambre, la falta de educación y la carencia de valores; sé que hay muchas otras razones pero todas parten de ese tronco común. Es entonces que se pregunta mi mente ignorante ¿Acaso no sería un logro mucho mayor reducir los índices de delincuencia? ¿No es mejor educar que reprender o castigar?

Los niveles de aprovechamiento escolar están para dar pena. Los estudiantes que logran terminar una carrera son muy pocos en comparación con quienes nos quedamos en el camino, y ¿cuántos de ellos lograrán encontrar una oportunidad para ejercer su conocimiento tan duramente aprendido? De la misma manera, la gran cantidad de gente que no tiene lo suficiente para comer merece toda la atención de funcionarios y sociedad. Creo yo que aquel que roba un pan merece no solo su libertad, sino también un kilo de carne y tortillas, así como la oportunidad de tener algo que llevar a su familia mediante el salario ganado en un empleo decente.

Alimentar el estómago y la mente del pueblo hace ser amados a los gobernantes, por supuesto, pero no solo el “Tata Gobierno” es responsable de ello. Todos tenemos familia, todos somos padres, hermanos, tíos, abuelos, todos tenemos la responsabilidad de buscar una mejor convivencia más allá de nuestras fronteras consanguíneas. Todos en algún momento nos hemos quejado de tanta violencia, de tanta pobreza, de tanta basura en las calles (ratas de dos patas incluidas), pero ¿cuántos de estos quejumbrosos hemos hecho algo para revertirlo? La proliferación de delincuentes es evitable si todos hacemos lo que debemos hacer; eduquemos con valores, realicemos nuestras obligaciones de la mejor manera, participemos en cuanto sea necesario para lograr una mejor convivencia entre todos, de otra manera solo estaremos produciendo más delincuentes que serán sumados a esos 50 detenidos al día.

Digo, está empezando el 2013 y bien podemos agregar a nuestros propósitos de año nuevo el hacer algo más por el bien de todos.

Cuando escuchemos en las noticias que hay más empleo, que hay menos pobres, mayor educación y menor delincuencia entonces si podremos gritarlo al mundo: ¡¡tenemos un triunfo!!

 

Gilberto Guerrero

guerrero1977@hotmail.com

Al Chile…Poblano!!