Los pueblos que estudian ya no aceptan cadenas

Tecomatlán, Puebla. Con el lema «Es la hora de los pueblos», la comunidad educativa de La Unión celebró la ceremonia de graduación de la Generación 2026, en un acto que contó con la presencia de Sara Yolanda Reyes Hernández, dirigente política de Tecomatlán; Luis Enrique González Soto, padrino de la generación; Brasil Acosta Peña, dirigente estudiantil, entre otras autoridades municipales y educativas.
Durante la ceremonia, los egresados expresaron su agradecimiento a maestros y familiares, el discurso denunció las condiciones precarias que enfrentan muchas escuelas en el país: falta de agua potable, energía eléctrica, instalaciones dignas y, sobre todo, ausencia de maestros. «No es posible garantizar un aprendizaje de calidad en semejantes condiciones», afirmó la egresada. También criticó el papel del imperialismo, señalando los genocidios en Palestina e Irán como ejemplos de la barbarie que el capitalismo global impone sobre los pueblos débiles.
En su discurso como padrino de generación, Luis Enrique González Soto repasó sobre el verdadero sentido de la educación: «Educar es mucho más que preparar a alguien para el siguiente grado escolar o para conseguir un empleo. Educar es formar seres humanos capaces de comprender el mundo en el que viven, porque solamente quien comprende el mundo puede decidir conscientemente qué quiere conservar de él y qué está transformado». Subrayó que esa tarea comienza en las familias trabajadoras, que depositan en la escuela lo más valioso que tienen: sus hijos.
El evento fue también un espacio para reflexionar sobre el papel de la educación como herramienta de transformación social. González Soto destacó que vivimos tiempos extraordinarios, donde nunca la humanidad había tenido acceso a tanta información, pero también donde resulta cada vez más difícil distinguir lo verdadero de lo falso. Por ello, defendió la educación pública como el espacio donde el conocimiento sigue siendo un derecho y no un privilegio, y donde millones de niños pueden acceder a una educación de calidad sin que el ingreso económico de sus familias determine el tamaño de sus sueños.
Como muestra del éxito de este proyecto educativo, se reconoció que, por tercer año consecutivo, un alumno de sexto grado de la institución logró clasificar a la Olimpiada Estatal de Conocimiento, colocándose entre los mejores estudiantes del país. «Estos resultados no son fruto del azar, sino de una visión educativa que entiende que la excelencia académica debe estar al alcance de los niños del pueblo trabajador», señaló. También se anunció la próxima publicación de un libro de literatura infantil escrito por los propios alumnos, prueba de que los niños no solo pueden leer historias, sino también crearlas.
El llamado final fue contundente: «Los pueblos que estudian ya no aceptan cadenas, y cuando un pueblo piensa, se vuelve imposible derrotarlo”.
La ceremonia concluyó con un reconocimiento al Movimiento Antorchista Nacional, sin cuyo impulso este proyecto educativo no habría sido posible, y con la invitación a seguir construyendo escuelas donde los niños del pueblo aprendan no solo a leer los libros, sino también a leer la realidad.