Trump sigue con la amenaza de los aranceles a México

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, volvió a poner sobre la mesa el tema de los aranceles y este martes declaró que la tarifa de importación que pagarán los automóviles rondará el 25%.
El mandatario norteamericano aclaró que será el miércoles 2 de abril cuando haga el anuncio formal, pero estima que la tasa será de aproximadamente una cuarta del valor del vehículo.
“Probablemente lo diré el 2 de abril, pero será en torno al 25%”, dijo Trump a periodistas de la Casa Blanca.
Esta medida aumentaría la presión sobre la economía mexicana debido a que las principales exportaciones del país corresponden a la industria automotriz, cuyo principal mercado es Estados Unidos.
Alrededor del 80% de las exportaciones de México tienen como destino EEUU, en la que los vehículos y autopartes conforman la base de las ventas a ese país.
A pesar de la pausa de un mes que acordaron Claudia Sheinbaum Pardo y Donald Trump, el gobierno norteamericano hizo el anuncio para la aplicación de aranceles al acero y aluminio, incluyendo a México y Canadá.
Ante este panorama, algunas armadoras como Nissan ya anunciaron la posibilidad de trasladar su producción hacia Estados Unidos, esto con el fin de sortear los aranceles. La presidenta Claudia Sheinbaum reaccionó a las intenciones de la compañía y advirtió que podría ser contraproducente, pues la marca nipona perdería presencia en nuestra nación.
Este lunes la presidenta de México reconoció que hay capital privado “que está esperando” a ver si se concretan los aranceles del 25 % anunciados por Donald Trump, antes de confirmar sus inversiones en México.
“Eso es obvio, cuando está la posibilidad de poner un arancel, pues nuevas inversiones están esperando a ver qué tipo de arancel es, cómo se pone, y si se pone o no se pone, entonces eso es natural, no es un gran descubrimiento de investigaciones, es como sentido común”, expresó en Palacio Nacional, durante su conferencia matutina.
Por su parte, el presidente Donald Trump ha dejado en claro que uno de sus objetivos principales es que las armadoras de la industria automotriz regresen a territorio de EEUU, lo que ayudará a generar empleos para sus ciudadanos.