¡Y los Hombres dijeron… Ni Todo el Amor, Ni Todo el Dinero!

¡Y los Hombres dijeron… Ni Todo el Amor, Ni Todo el Dinero!

Ha resultado de lo más interesante escuchar las opiniones de los varones al respecto de lo que una mujer busca en un hombre. La escucha ha tenido un interés personal y un tanto filosófico; imaginaba hombres leyendo al respecto pero no que tuvieran deseos de defender su postura ante consideración de tal atropello a su género, las reacciones fueron diversas: sorpresa, incomodidad, desilusión, enfado e impaciencia. Los comentarios acompañaron afirmaciones tales como: ¡Las mujeres siempre quieren más! ¡Están inconformes y creen merecer lo mejor! ¡Ya sabía eso, ni ellas se entienden! ¡A la conclusión a la que llegué con mis amigos es que no hay que darles todo!. Antes que otra cosa suceda no hay delito que perseguir, sólo son manifestaciones de las formas de pensar y sentir que han sido alimentadas por las propias experiencias; definitivamente tanto para el hombre como para la mujer encontrar a otro ser que le permita lograr la complementariedad se convierte en una búsqueda latente, donde ninguno (tarde o temprano) queda totalmente satisfecho con la elección que tomó. Así de complejas son las relaciones humanas, y más cuando se combinan con los afectos.

El silencio y la reproducción de las palabras respecto a las afirmaciones anteriores, me condujo a pensar en que definitivamente estamos ubicados hombres y mujeres en diferentes perspectivas (afortunadamente), nuestra lente es distinta no solo por cuestiones de género, sino que a nuestras palabras y reflexiones le anteceden innumerables vivencias que han construido una manera particular de percibir. Es curioso pero, de alguna manera las mujeres podríamos tener expresiones muy similares a las de los hombres, justo aquí aplica la frase popular: “¡cada quien cuenta cómo le va en la feria!” es natural, las historias que forman parte de nuestra vida nos hacen tener un rol que se convierte en un patrón al elegir a nuestra pareja, misma que buscamos con características similares a la anterior –sin querer queriendo– eso convierte nuestras relaciones en una constante repetición de situaciones. Los roles de la mujer y del hombre son ideas con las que nacemos, crecemos y finalmente aceptamos vivir, cumplimos una serie de expectativas sociales con las que supuestamente seremos personas felices y triunfadoras; la realidad es que no sólo actuamos bajo una idea prediseñada de vida sino también, asumimos identificarnos con conceptos construidos socialmente sobre el amor, las relaciones amorosas, la vida sexual, el matrimonio y la familia, etc.

Debe quedar claro que la insatisfacción no es exclusiva de la mujer, es una sensación que también experimenta el varón, la diferencia es que ella lo externa y dice su sentir con palabras y actitudes, mientras que él es mucho más reservado en cuanto a sentimientos se refiere, ya que hablarlo generalmente no es un rasgo de virilidad. Por lo tanto ambos sexos piensan y sienten, las perspectivas en sus diferencias contienen intereses que coinciden. Sin embargo la circunstancia de la mujer es mucho más compleja para entender y comprender que la del hombre. Algunas reflexiones serían: ¿si entonces la mujer quiere más, en el hombre no ocurre lo mismo?; ¿una persona que se ama peca de egoísta por creer merecer lo que necesita para ser feliz?; si  la mujer no se entiende a sí misma ¿para qué te enamoras de alguien que no vas a entender?; ante la famosa frase de: a la mujer ni todo el amor ni todo el dinero, ¿qué te hace creer estimado caballero que ella no está pensando lo mismo sobre ti?. Las dudas son propias de lo humano, a veces sabemos y a veces creemos saber lo que buscamos en otra persona, nos conducimos irremediablemente por lo aprendido y sin dificultad caemos en contradicciones hombres y mujeres. Cuidemos con sensibilidad la vulnerabilidad propia y de la del otro; la pareja ideal no existe ni en los cuentos, lo ideal debe ser considerado como lo deseado para mí y para el otro.